(Sigue después de la foto)


Creo fervientemente que una parte importante del tiempo lúdico que un nene necesita debe ser ocupado por la lectura, aún cuando todavía no sepa leer, creo que los papás debemos ser los encargados del relato: contar cuentos antes de dormir es la forma mas común.Rojo, amarillo y… ¡Verde! ¡Largaron!.
El auto rojo conducido por Bruno, el gran corredor de autos de carrera, rápidamente se pone al frente dejando a los otros contrincantes a mucha distancia.
Bruno acelera y dobla en una curva a gran velocidad, ni el mismísimo “Rayo” Mcqueen podría hacer lo que él hace en una pista de carreras.
Un auto verde, con el número 5 en el frente se acerca a gran velocidad. Bruno aprieta el volante, da giros cortitos para hacer zigzag e impide que el auto lo sobrepase, acelera más y de nuevo lo deja atrás sin mas problema.
Entrando en la zona del bosque, con camino de tierra y piedritas… ¡Pum! Una goma del auto pincha y Bruno se ve obligado a frenar al lado de la pista. Unos segundos después la cola de autos de sus contrincantes pasa a toda velocidad. Bruno está triste y muy enojado con su auto, él estaba seguro de ganar. Llama por radio a su mecánico, que resulta también es su papá, quien viene al rescate al poco rato.
Bruno lo vé y se alegra: “Papá, que bueno que llegaste”, le dice contento.
“¿Qué pasó Bruno?” le pregunta su papá-mecánico.
“Pinché una goma” le responde Bruno, el gran corredor, “pero ahora que estás acá podemos sacar una de las ruedas de tu camioncito y ponérsela a mi auto de carreras así puedo seguir, ¡todavía puedo ganar!”.
“Pero eso sería hacer trampa Bruno, y eso está muy mal. Deberías arreglar “TU” rueda”, papá-mecánico siempre sabía que decir.
Bruno se enojo pero después de pensarlo puso manos a la obra para arreglar “SU” rueda, ya que su papá-mecánico no iba a hacer la trampita que Bruno quería.
Demoraron un ratito, poco más de un minuto, en parchar la goma con cinta, inflarla y que Bruno el corredor pueda seguir la carrera, mientras contaban chistes y se hacían bromas. Bruno se dio cuenta de que estar con su papá arreglando algo era más divertido que ganar cualquier carrera.
Bruno se subió al auto, se ajustó el casco, arrancó y antes de salir le dio las gracias a su papá-mecánico.
Bruno llegó al final de la carrera cuando ya había terminado, pero aún así todo el público que estaba esperándolo lo aplaudió con mucha fuerza.
Y así Bruno, el gran corredor de autos de carrera, aprendió que estaba mal hacer trampa, que uno debe resolver sus propias cosas, y que ganar no era tan importante, sino llegar a la meta.
Después de terminar, se fue a tomar la leche con su mamá y le contó la gran aventura que es correr una carrera y aprender a ganar sin llegar al final en primer lugar.

La verdad es que estos últimos días me di cuenta de cuanto la llegada de un hijo, te cambia la vida.
Bah, me corrijo. No te “CAMBIA” la vida, como si cambio fuera algo radical, terrible, o rotundo.
La verdad es que si: Ya no puedo ir al cine cuando quiero porque tengo que volver a casa a cuidar un nene, ya no puedo gastar plata en muñecos y libros porque si porque ahora tengo que comprar pañales, ya no puedo estar toda la noche jugando a la play porque simplemente el cerebro no aguanta ya que la noche anterior estuve despierto la mayor parte del tiempo porque al niño se le ocurrió que las 3 de la mañana era la mejor hora para estar con los ojos abiertos y hacer sonrisas porque sí.
Muchas veces escucho gente que dice que el tener un bebé “te cambia la vida” y te priva de hacer ciertas cosas, como si eso fuera el fin de la independencia, la libertad o lo que sea. Pues no saben lo que se pierden.
Yo cambio todas las pelis del mundo, todos los muñecos de las Tortugas Ninja, todos los libros de Stephen King del planeta, solo por estar 5 minutos con él, verlo sonreír o patalear a llanto puro a las 4 de la matina.
Cuando decidimos tener un hijo (o buscarlo) con mi amada esposa, no sabíamos que que nos ibamos a enfrentar. Pero se que no cambiaríamos esto por nada.
La cosa esta en no dejarse acaparar por los caprichos (O no “caprichos”, un bebé de 2 meses no tiene “caprichos” sino necesidades: de comer, de calor, de estar en brazos), sino saber pilotear la situación para no cambiar nuestras vidas y vivir pendientes de él abandonando nuestras costumbres, gustos o pasiones. Hay que buscar los espacios: cuando duerme, cuando esta tranquilo, cuando uno lo tiene y el otro esta libre, se puede uno escapar e ir a jugar a la Wii un rato.
Aún asi vas a ver, cuando seas papá, que en los momentos en que duerme, en que esta tranquilo, o que el otro lo tiene, solo vas a querer mirarlo dormir, hacerle caras cuando esta tranquilo, o acompañar a tu mujer mientras le da la teta. Es lo más lindo del mundo.
Las peliculas van a seguir estando ahí, los joysticks van a esperar a que uno tenga un rato libre, y los libros no se borran en el tiempo en que uno no los lee.
Y sino hagan como yo y mientras lo tienen en brazos se clavan un capitulo de Spartacus o chatean mientras Él esta de recostado de pancita en tus rodillas.
La cosa está en aprender los trucos. Sino a este juego no lo vas a poder pasar a la final. Y solo te queda la vida cero. Aprovechala. Aprovechala a full. Acá no hay "Continues".
GAME OVER.